sábado, 8 de marzo de 2008

Somos una nación de ciudadanos libres e iguales.

Han asesinado a un español, uno más. Lo han hecho otros españoles.

Otra vez. Nos debatimos, repetidamente, entre el dolor y la repugnancia; el deber de respetar al difunto, a su familia y a sus amigos, con la rabia por ver reiteradas, en un ciclo sin fin, las infamias de otros tiempos, de todos los tiempos, desde que conocimos el nacimiento de ETA.

Sentimos que no es momento de la política; pero sabemos que lo que ha ocurrido ha sido "política". Los hay quién atribuyen este asesinato a la existencia de un conflicto político; los hay quienes ya han acusado a otros de responsabilidad por no haberse plegado al deseo gubernamental de negociar políticamente con los asesinos. Esos mismos asesinos que lo fueron antes, que lo son hoy y también, que no se dude, lo serán mañana. Pero también hay quién, como argumento electoral, puso los muertos habidos durante un periodo y otro. Es la política con el rostro de la infamia.

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¿Pero es cierto que no es el momento de la política?

Mañana, nueve de marzo, acudiremos a las urnas. Decidiremos quienes son nuestros representantes para los próximos cuatro años. Hoy es el día de reflexionar sobre lo que ha sido esta legislatura y queremos que sea la próxima. En estos cuatro años, no sólo se ha discutido sobre la política de apaciguamiento, que no antiterrorista, del Sr. Rodríguez. Además, ha existido una rebelión cívica, con concentraciones y manifestaciones multitudinarias de españoles que no queríamos la negociación política con los del tiro en la nuca, con los de las bombas en los coches.

Hoy sabemos que estos asesinos siguen matando, seguirán matando. La persona que a partir de mañana nos tenga que gobernar ¿sabe que negociar políticamente con ETA es negociar con España y con nuestra libertad? Así lo deseo.


¡Viva España!, ¡Viva la libertad!





5 comentarios:

Anónimo dijo...

No. Ni somos libres ni somos iguales. Ni esto es una democracia.

winston dijo...

Su primer párrafo me ha hecho reflexionar. A las alimañas vascas, además de ampliar el catálogo del Código Penal (la cadena perpetua en primer lugar), habría que despojarles de su condición de españoles a perpetuidad. Y no sólo a ellos: a todos aquellos que queman banderas españolas o manifiestan explícitamente su no-españolidad, que aborrecen o desprecian a España y a los españoles hay que tomarles la palabra, privarles de la nacionialidad y declararlos apatridas. Sería una buena manera de respetarnos y hacernos respetar.

Cristóbal dijo...

A la atención de H

Efectivamente: Por eso, ese lema "somos una nación de ciudadanos libres e iguales", se convierte tras estos años de "extraña" democracia secuestrada en una denuncia y en un programa político.


A la atención de Wiston:

Nunca creí que fuera necesario medidas extraordinarias para combatir el terrorismo o el crimen organizado. La aplicación de los actuales códigos penales y de justicia o, si se quiere, la aplicación de la convención de Ginebra en referencia a los combatientes no uniformados, sería suficiente, siempre que perdiesen toda esperanza de que su "sacrificio" sirviera para algo.
Ese es, entre otros, el gran delito del Sr. Rodríguez: ¡Les ha devuelto la esperanza en una victoria!

Un cordial saludo a los dos.

Anónimo dijo...

Que no somos iguales, es evidente, pero,¿porqué no eres libre?¿porqué esto no es una democracia?¿por qué la democracia está secuestrada?

Cristóbal dijo...

A la atención de Deam:

Existen numerosos conceptos de libertad. La que aquí nos ocupa es la libertad política y en este campo España ha sufrido algunos retrocesos. Te detallo algunos:

• En España se han cerrado editoriales por mantener opiniones contrarias a la existencia del genocidio judío.

• Se multa a españoles por rotular en español en territorio español.

• Se impone, vulnerando a mí entender la Constitución, el modelo de educación y con ella la moral, los valores e incluso la ideología.

• Se me obliga, y no soy al único, a pagar unas tasas (canon) por unos servicios que no deseo consumir (productos "culturales" españoles).

• Se limita el derecho a elegir residencia y localidad para el ejercicio profesional por las políticas lingüísticas.

El secuestro de la democracia se da a partir de la confusión de los tres poderes, pero mi lista incluye algunos aspectos más:

• Es evidente que el Congreso no controla al Gobierno y que, incluso, el Jefe del Gobierno en su doble calidad de líder del partido político que le sustenta, decide como se conformará su grupo parlamentario.

• El poder judicial está mediatizado por los otros dos, que deciden una gran parte de su composición.

• La elección de los miembros del tribunal constitucional está conformada por cuotas y obediencias políticas, en lugar de méritos en la carrera judicial.

• El ministerio fiscal está absolutamente supeditado al poder político.

• Buena parte de jueces y fiscales han perdido su apariencia de imparcialidad por su manifiesta militancia política.

• La desaparición de la suspensión cautelar de las decisiones recurridas ante el Constitucional hacen que la aplicación de las normas sea anterior a su correcta asunción.

• El menoscabo de la iniciativa popular legislativa.

• Las carencias en la democracia interna de todos los partidos políticos españoles.


• La dependencia de los sindicatos de los presupuestos del estado.

• La pérdida de papel del "defensor del pueblo", tanto el nacional como los regionales, al que se le ha confinado a mero burócrata de las administraciones.

• Se negocia el futuro político de España con terroristas, sin ninguna representatividad democrática.

Podríamos alargar la lista; pero este no es el sitio adecuado. Naturalmente cualquiera podría disentir de esta, en parte o en todo. Pero cuando declaro que esta democracia está secuestrada, lo hago por estas razones, principalmente

Un cordial saludo.